lunes, 13 de junio de 2011

Yo estoy a favor del anónimo piropeador; ese que te cruzás, mientras estás teniendo un día de mierda, te dice cualquier pavada y ya te levantó. Te elogian el pelo, la delantera, la parte de atrás, no importa. Lo que importa es que te hacen sentir bien.

Después está el tipo baboso, el calentón, ese que lo único que le sale son adjetivos sexuales, verbos que incomodarían a cualquier persona en un ámbito público. Ese es otra cosa.

Esa persona es violenta, desagradable y degradante.

Hoy me crucé a unos del segundo tipo. Me descolocaron, angustiaron, me llenaron de bronca.

Esperaba a que cambie el semáforo en una esquina, muy al lado de este auto lleno de infelices, bajaron el vidrio y mínimo 3 tipos, comenzaron a vomitar un léxico que, la verdad, me da vergüenza reproducir acá.

Reaccioné mal; hoy estoy en esos días de mierda y atiné a decir cosas que nunca digo, un hombre que pasaba tuvo que correrme de la calle y sostenerme para que me calme. Me largué a llorar mientras escuchaba cómo se iba el auto con esos mutantes adentro.

-Querés ir al hospital? Queda acá nomás.

Me dijo el hombre.

Imaginense cómo estaba...

3 comentarios:

  1. Hola. Es una lástima que la mayoría de los que piropean sólo lo hagan porque no se aguantan las ganas de querer follar y crean que con decir puras babosadas lascivas van a someter a la chava piropeada.

    Si el decir piropos se trata de alagar a otra persona de una manera ingeniosa y poco convencional, no decir estupideces porque no se puede pensar en otra cosa mas que en sexo.

    Saludos.

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